Entrevista a Francisco Silva, ordenanza recién jubilado del Colegio De Abogados

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El Colegio de Abogados jerezano ha homenajeado recientemente a quien, hasta hace bien poco, ha formado parte de su plantilla. Su nombre es Francisco Silva y durante más de dos décadas ha pertenecido al equipo que a diario atiende tanto  el funcionamiento administrativo como la atención a los ciudadanos que requieren información o servicios del Colegio. Su responsabilidad: ordenanza. Un puesto que le ha posibilitado conocer y tratar a numerosos profesionales de la abogacía.

Pregunta: ¿Recuerda el primer día como trabajador del Colegio de Abogados?

¡Claro que sí! En aquel entonces la sede estaba en los Juzgados, en la Avda. Tomás García Figueras. Aquello era mucho más reducido, acudían menos ciudadanos y la plantilla de abogados también era más pequeña. Disponíamos de un espacio más limitado para atender todas las necesidades del Colegio.

Trabajar en continuo contacto con los abogados suponía algo nuevo. Yo venía de trabajar quince años en la Guardia Civil de Tráfico y aquello era diferente. Pero me adapté rápidamente, no sólo en el trato con los letrados: también en la atención al público.

P.: Desde entonces ha conocido usted a varios decanos de los abogados de Jerez…

Siempre he tenido una buena relación, no sólo con los colegiados. También con las Juntas de Gobierno y, por supuesto, con los decanos que he conocido: el primero, D. Ignacio Morales Lupiáñez, a quien sucedió D. Jesús Rodríguez Gómez y, posteriormente D. Ignacio Vergara Ivison, hasta la actualidad con D. Marcos Camacho O’Neale. Con los cuatro me he adaptado perfectamente y gozado de una estupenda relación.

En los casi 23 años que estado trabajando en el Colegio, prácticamente el 60% de los letrados se han colegiado estando yo de conserje.

P.: Hay muchísimas personas que desconocen la labor que desempeña el Colegio, pero usted la ha vivido muy de cerca ¿cómo definiría o describiría el trabajo del Colegio de Abogados?

Las mañanas en el Colegio son muy intensas: la atención a las personas que vienen a solicitar la Justicia Gratuita (Turno de Oficio), los colegiados que vienen a pedir o presentar impresos, a entregar los partes de Guardia, la atención telefónica, además de las notificaciones del propio Colegio a los abogados por orden de la Junta de Gobierno.

P.: Se lleva muchísimas experiencias y no pocas anécdotas de sus años de trabajo…

Tengo de todo, la verdad, porque en la puerta se ve de todo. Recuerdo –sonríe- que, en la antigua sede de Tomás García Figueras, cogí a dos personas de la calle robando en la sede colegial. Forzaban la cabina de teléfono de la Sala de Togas para llevarse la ‘calderilla’. El responsable de recoger la recaudación de la cabina observó que faltaba dinero y me puse ‘al acecho’ hasta que los sorprendí.

Recuerdo también cuando una tromba de agua, allá por 1994, provocó que se inundaran los juzgados. Casualmente, por donde más agua salía era por la sede colegial. Estuvimos toda la mañana recogiendo agua.

P.: ¿Qué es lo que más le satisface de haber trabajado en el Colegio de Abogados?

El hacer el bien a la gente y, por supuesto, a los colegiados. Yo me volcaba principalmente por ayudar a los nuevos colegiados. Como en todo, en esta profesión, el comienzo es muy difícil. Cuando los abogados son nuevos, a veces no tienen ni para pagar las fotocopias, y se les hacen en el Colegio. En la medida de mis posibilidades he tratado de facilitar a todos lo que estuviera en mis manos.

El acto de homenaje (que el propio Francisco Silva  califica de muy emotivo), llegada la edad de su jubilación, ha tenido lugar en el Restaurante Antonio. Junto a numerosos colegiados y miembros de la Junta de Gobierno, el Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Jerez, Marcos Camacho, ha tenido palabras de agradecimiento por la labor desempeñada durante tantos años como ordenanza de la institución colegial.

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